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Resumen:
En diciembre de 2019, en Wuhan, provincia de Hubei en China, se reportó un grupo de 27 pacientes con neumonía de etiología desconocida, vinculados con exposición al mercado de mariscos, pescado y animales vivos. El 7 de enero de 2020, se identificó una nueva sepa de coronavirus aislada en estos pacientes (SARS-CoV-2); la enfermedad producida por este virus ha sido denominada COVID-19. Durante las etapas iniciales de la pandemia ante la ausencia de estudios multicéntricos y ensayos clínicos, se pensaba que esta nueva variedad de coronavirus causaba síntomas limitados al aparato respiratorio; sin embargo, a partir de la evolución y diseminación mundial de la enfermedad, se observó el papel fundamental de la afectación cardiovascular en el desarrollo y pronóstico de la infección. Los factores de riesgo más importantes relacionados con mortalidad son la edad y la presencia de comorbilidades, especialmente de tipo cardiovascular. El incremento en niveles de troponina, péptidos natriuréticos y dímero-D tiene valor pronóstico en pacientes con infección por SARS-CoV-2. Los pacientes con COVID-19 tienen un aumento en el riesgo de infarto agudo del miocardio, miocarditis, insuficiencia cardiaca, choque, arritmias y muerte súbita, en relación con la respuesta sistémica al virus y a los tratamientos necesarios en la fase aguda.
Palabras claves: infección por SARS-CoV-2, COVID-19, enfermedad cardiovascular, factor de riesgo, comorbilidades, muerte súbita cardiovascular
Comentarios sobre el trabajo
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De las complicaciones Cardiovasculares a la Muerte súbita
Médico/Máster Aymé Alberna Cardoso (Hospital Provincial Antonio Luaces Iraola) (2020-12-08)